sábado, 13 de septiembre de 2014

Estrellita

Oso y estrellita

Un osito de peluche se va a las nubes, para dormir mejor. En ocasiones la luna es su camita y las estrellas sus lamparitas.

Se siente muy cómodo y seguro, no teme caerse, pues si se cae, otras nubes lo recogen.

Sus amigas estrellitas son mágicas, y le dicen que si quiere algún deseo, sólo tiene que pedirlo, y el osito, ha pedido ya varios deseos.

La otra vez pidió una olla llena de galletas de chocolate, que nunca se acabaran, pero luego le dolió la barriga, se aburrrió de la olla y se la regaló al niño que vive con él.

─ ¡Qué olla más fea y aburrida! No la quiero más.─ dijo el osito enojado.

Otro día pidió tener alas para volar muy alto, pero tan lejos voló que luego se perdió y lloró mucho.

─¡Auxilio! Ayudenme, creo que estoy en otro planeta .

¡Estrellita!─ dijo el osito.

Al anochecer una de las estrellitas lo rescató.

─Eres muy travieso, osito. ¿Cómo se te ocurre volar tan lejos?─ dijo la estrellita.

Al día siguiente el osito pide otro deseo, el de ser un osito real, y este fue el peor de todos sus deseos. Porque la señora de la casa donde vive, al verlo , gritó mucho, y llegó el papá del niño y lo echó fuera.

El osito al convertirse en oso de verdad, sintió mucho frío, se adentró en un bosque y se cayó, donde también lloró asustado, al sentir cansancio y dolor, pues siendo un osito de peluche, no tenía esas sensaciones.

─¿Qué es esto que siento? Me duele mucho─ dijo el osito.

Nuevamente una estrellita lo rescata y lo vuelve a su estado de peluche, y esta vez, le dice:

─Hemos pensado y sólo te daremos un último deseo, porque siempre te haces daño al pedirlos, asi que ten cuidado con el único deseo que te queda.

Esta vez el osito de peluche pensó mucho, porque no deseaba equivocarse, como las veces anteriores.

─Deseo el don del habla, para conversar con mi amigo, el niño que me compró en la juguetería.

Enseguida, el osito sintió que las palabras salían de su boca de peluche, y conversó mucho con su amigo, el niño. Pero sólo el niño podía entenderlo.

Finalmente las estrellitas le dijeron, que en cuanto el niño creciera, ya no podría conversar con él. El osito aceptó, pues sabía que el niño lo regalaría en algunos años, a su hermanito más pequeño.


Oso y estrellita

Fin

Venus Maritza Hernandez
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Venus Maritza Escritora